Ramsés II: el gran faraón de Egipto y sus monumentos eternos

Estatua de Ramsés II en el Museo Británico de Londres

Ramsés II, también conocido como Ramsés el Grande, es el faraón más célebre y poderoso de toda la historia del Antiguo Egipto. Gobernó durante 66 años, desde el 1279 hasta el 1213 a.C., y vivió hasta los noventa años en una época en que la esperanza de vida rara vez superaba los cuarenta. Durante su larguísimo reinado, Egipto alcanzó su máxima extensión territorial y dejó más monumentos que ningún otro faraón en la historia.

El faraón más longevo de Egipto

Ramsés II accedió al trono con unos veinticinco años y reinó durante casi siete décadas, durante las cuales tuvo ocho esposas principales, más de cien concubinas y se le atribuyen entre cien y doscientos hijos. Su esposa favorita fue Nefertari, a quien dedicó el templo secundario de Abu Simbel en un gesto de amor sin precedentes en la historia faraónica.

La longevidad de Ramsés tuvo consecuencias no deseadas: outlived a doce de sus hijos, por lo que le sucedió su decimotercer hijo, Merneptah. Sus súbditos, acostumbrados a su presencia durante décadas, lo veneraban prácticamente como a un dios en vida, y él mismo contribuyó a este culto ordenando representarse como una deidad en múltiples templos.

La batalla de Qadesh: la mayor batalla de la Antigüedad

En el quinto año de su reinado, Ramsés II dirigió al ejército egipcio en la batalla de Qadesh (actual Siria), el mayor enfrentamiento militar de la Antigüedad, contra el Imperio hitita del rey Muwatalli II. Los dos ejércitos combinados superaban los cincuenta mil soldados.

Ramsés fue víctima de una emboscada hitita y se encontró solo con su guardia personal rodeado por los enemigos. Según los registros egipcios, involó al dios Amón y combatió como un héroe sobrehumano hasta que llegaron refuerzos. La batalla terminó en empate táctico, pero Ramsés la celebró como una victoria total y la inmortalizó en textos y relieves en los templos de Abu Simbel, Luxor, Karnak y Abidos.

Años después, Ramsés y el rey hitita Hattusili III firmaron el primer tratado de paz internacional de la historia conocida, una copia del cual puede verse en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

Sus monumentos en Egipto

Ramsés II fue el faraón constructor por excelencia. Sus obras incluyen el Ramesseum (su templo funerario en la orilla oeste de Luxor), la adición de colosales pilonos y salas en el templo de Karnak, la construcción del templo de Luxor con sus dos obeliscos (uno sigue en su lugar, el otro está en la plaza de la Concordia de París), la ciudad de Pi-Ramsés en el delta del Nilo y decenas de templos a lo largo del Nilo.

Sin embargo, su obra maestra es Abu Simbel, dos templos excavados directamente en la roca de Nubia. El templo principal tiene cuatro colosos de Ramsés de veinte metros de altura en la fachada y está orientado de tal forma que dos veces al año (el 22 de febrero y el 22 de octubre, fechas próximas a su cumpleaños y coronación) los rayos del sol penetran hasta el santuario interior iluminando tres de las cuatro estatuas de los dioses.

Ramsés II y la historia bíblica

Muchos historiadores identifican a Ramsés II con el faraón del Éxodo bíblico, aunque el debate académico continúa. La Biblia describe que los israelitas construyeron la ciudad de Ramsés, que corresponde a Pi-Ramsés, y que el faraón era un tirano que los tenía como esclavos. Las evidencias arqueológicas no confirman ni desmienten definitivamente esta identificación.

Lo que sí es seguro es que el reino de Ramsés II fue una época de gran esplendor para Egipto. Su momia, encontrada en el escondite real de Deir el-Bahari en 1881, es una de las mejor conservadas de todos los faraones. En 1974 viajó en avión a París para ser restaurada y fue recibida con honores militares, ya que técnicamente tenía pasaporte egipcio que lo identificaba como «rey (fallecido)».

Cómo seguir las huellas de Ramsés II

En El Cairo, el Museo Egipcio conserva la momia de Ramsés II y numerosos objetos de su reinado. El Gran Museo Egipcio tiene una exposición dedicada a su período. Para ver sus monumentos en contexto, la excursión imprescindible es Abu Simbel, aunque también Luxor y Karnak son fundamentales. La momia real de Ramsés puede verse en el Museo Egipcio de la plaza Tahrir.

Otras entradas