Pocos nombres evocan el misterio y la grandeza del Antiguo Egipto como el de Tutankhamún. A pesar de haber reinado apenas diez años y de haber muerto con apenas diecinueve, este joven faraón de la decimoctava dinastía se convirtió en el más famoso de todos los faraones gracias a un hallazgo arqueológico sin precedentes: su tumba casi intacta en el Valle de los Reyes.
Quién fue Tutankhamún
Tutankhamún nació alrededor del año 1341 a.C. y ascendió al trono cuando tenía apenas nueve años. Era hijo del faraón hereje Akenatón, el revolucionario que intentó imponer el monoteísmo en Egipto adorando únicamente al dios Atón. Al acceder al poder, el joven rey, presionado por los sacerdotes de Amón, revirtió las reformas de su padre y restauró el panteón tradicional egipcio. Por eso cambió su nombre original, Tutankatón, por Tutankhamún, que significa «imagen viviente de Amón».
Tutankhamún gobernó entre el 1332 y el 1323 a.C. Su reinado fue breve y sin grandes campañas militares. Se casó con su media hermana Anjesenamón, con quien tuvo dos hijas que nacieron muertas. La causa de su muerte sigue siendo objeto de debate: fracturas en la pierna, paludismo, anemia de células falciformes o una combinación de enfermedades y lesiones han sido propuestas por distintos investigadores.
El descubrimiento de la tumba en 1922
Durante siglos, la tumba de Tutankhamún permaneció oculta bajo las arenas del Valle de los Reyes. El arqueólogo británico Howard Carter llevaba años buscándola financiado por el mecenas Lord Carnarvon. El 4 de noviembre de 1922, uno de sus obreros tropezó con un peldaño de piedra: era el primer escalón de la escalinata que conducía a la tumba más famosa del mundo.
Carter telegrafió a Carnarvon para que viajara desde Inglaterra y el 26 de noviembre de 1922 abrieron el muro sellado. Carter miró por un pequeño agujero con una vela y vio animales dorados, estatuas y brillo por todas partes. Cuando Carnarvon le preguntó si veía algo, Carter respondió: «Sí, cosas maravillosas». Era la primera vez en la historia moderna que se abría una tumba real egipcia prácticamente intacta.
La excavación y catalogación de los más de cinco mil objetos encontrados duró una década entera. La cámara funeraria contenía tres ataúdes anidados, el último de oro macizo, con la momia del faraón dentro. Sobre su rostro descansaba la legendaria máscara funeraria de oro, símbolo eterno del Antiguo Egipto.
El tesoro de Tutankhamún
El ajuar funerario de Tutankhamún es el mayor conjunto de objetos del Antiguo Egipto jamás hallado. Entre los miles de piezas destacan su trono de madera dorada decorado con escenas de la vida cotidiana, sus carros de guerra, estatuas de los dioses, joyas de oro y lapislázuli, vasos de alabastro y un sinnúmero de amuletos y objetos rituales.
La célebre máscara funeraria mide 54 centímetros de alto, pesa 10,23 kilos y está hecha de oro macizo con incrustaciones de lapislázuli, cuarzo, obsidiana y pasta vítrea. Representa el rostro del faraón idealizado, con los rasgos del dios Osiris, listo para su viaje al más allá.
Hoy, la mayor parte del tesoro se expone en el Gran Museo Egipcio (GEM) de Giza, inaugurado en 2023, que dedica salas enteras a la colección de Tutankhamún con una iluminación y presentación diseñadas para resaltar cada pieza.
La maldición de los faraones
La llamada «maldición de los faraones» surgió tras la muerte de Lord Carnarvon en abril de 1923, apenas cinco meses después de abrir la tumba. La prensa sensacionalista atribuyó su deceso a una inscripción maldita en la entrada. Sin embargo, Carnarvon murió de una infección provocada por una picadura de mosquito en una herida de afeitado, una causa completamente mundana.
Howard Carter, el principal descubridor, vivió hasta 1939 sin ningún percance sobrenatural. Los análisis científicos posteriores sí encontraron esporas de hongos potencialmente peligrosos en algunas tumbas, lo que podría explicar algunas muertes, pero la «maldición» pertenece al campo del mito, no de la historia.
Dónde ver el tesoro de Tutankhamún
La mayor colección de objetos de Tutankhamún se encuentra en el Gran Museo Egipcio de Giza. Tres salas de la segunda planta están dedicadas exclusivamente al faraón niño, con más de 5.000 objetos expuestos. La máscara funeraria, el sarcófago de oro y el trono son las piezas más fotografiadas del mundo.
En El Cairo puedes visitar también el Museo Egipcio de la plaza Tahrir, donde algunos objetos de Tutankhamún siguen expuestos mientras se completa el traslado al GEM. Planifica varias horas para cada museo: hay demasiado que ver en una sola visita.
Consejos prácticos
Las entradas al Gran Museo Egipcio incluyen el acceso general, pero la sala de Tutankhamún requiere una entrada adicional. Compra las entradas online con antelación para evitar colas. El museo está a unos 20 minutos en taxi de la zona de las Pirámides de Giza y a unos 40 minutos del centro de El Cairo. Visítalo por la mañana para aprovechar la luz y evitar el calor del mediodía.

