A unos 370 kilómetros al suroeste de El Cairo, en el corazón del desierto del Sahara occidental egipcio, la naturaleza ha esculpido durante millones de años uno de los paisajes más surrealistas e hipnóticos del planeta: el Desierto Blanco (Sahara el-Abyad). Formaciones de caliza blanca pura erosionadas por el viento hasta adoptar formas que recuerdan a setas gigantes, icebergs varados en el desierto o figuras humanas petrificadas se elevan sobre una llanura de arena dorada bajo un cielo de una limpieza absoluta. Es uno de esos lugares que convencen al viajero de que la realidad a veces supera cualquier imaginación.
El Oasis de Bahariya
El punto de partida para explorar el Desierto Blanco es el Oasis de Bahariya, el más septentrional de los cinco grandes oasis del desierto occidental egipcio. Con una población de unas 30.000 personas repartida entre varios pueblos, Bahariya es un oasis en el sentido más clásico del término: un manchón de palmeras datileras, huertos de olivos e higueras, y zonas húmedas donde brota el agua del subsuelo en medio de la inmensidad mineral del desierto.
El pueblo principal, Bawiti, tiene varios hoteles sencillos y algunos restaurantes donde los viajeros hacen base antes de adentrarse en el desierto. El mercado local, pequeño pero auténtico, es el lugar perfecto para comprar dátiles frescos, aceite de oliva del desierto y artesanía beduina.
Bahariya guarda además una sorpresa arqueológica: el Valle de las Momias Doradas, descubierto accidentalmente en 1996 cuando un guardia de seguridad del Museo Greco-Romano de El Cairo cayó con su burro en una grieta del suelo. La excavación posterior reveló más de 200 momias del período grecoromano (siglos I a.C. al IV d.C.), muchas de ellas cubiertas de oro. Es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes descubiertos en Egipto en las últimas décadas.
El Desierto Negro
En el camino entre Bahariya y el Desierto Blanco, el paisaje cambia radicalmente al atravesar el Desierto Negro (Sahara el-Aswad): una vasta llanura cubierta de piedras volcánicas negras procedentes de erupciones antiguas, sobre la que se elevan montañas cónicas oscuras que crean un contraste dramático con la arena dorada circundante. Detener el vehículo en mitad del Desierto Negro al atardecer, cuando el sol tiñe las piedras de tonos rojizos y violáceos, es uno de esos momentos que se graban en la memoria para siempre.

El Desierto Blanco
El Desierto Blanco propiamente dicho se extiende al norte y al sur de la pequeña ciudad de Farafra, a unos 100 kilómetros de Bahariya. Sus formaciones de caliza blanca, resultado de la erosión eólica sobre depósitos marinos de hace 80 millones de años (cuando el Sahara era el fondo del mar de Tethys), adoptan formas caprichosas que los lugareños han bautizado con nombres evocadores: el Pollo, la Vaca, el Champiñán, el Iceberg.
La visita más completa incluye una noche de acampada en el desierto, dentro del perímetro protegido del Desierto Blanco. Tumbarse sobre la arena fría bajo un cielo sin contaminación lumínica, con las formaciones blancas reflejando la luz de la luna llena como si fueran bloques de hielo, es una experiencia que los viajeros que la han vivido describen como una de las más hermosas de sus vidas.
La Montaña de Cristal
Entre Bahariya y Farafra, a unos 120 kilómetros del oasis, se encuentra uno de los puntos más curiosos del itinerario: la Montaña de Cristal, una formación de cuarzo translúcido que emerge del suelo del desierto como un arco de piedra brillante. Aunque sus dimensiones son modestas (unos 3 metros de altura), el efecto visual cuando la luz del sol la atraviesa es de una belleza singular. El cuarzo fue desgraciadamente saqueado parcialmente durante años antes de que la zona recibiera protección oficial.
Cómo organizar la excursión
La forma más práctica de visitar el Desierto Blanco desde El Cairo es contratar un tour organizado de 2 o 3 días con un operador local. Los precios varían entre 150 y 300 dólares por persona (todo incluido: transporte, guía, alojamiento en el oasis y acampada en el desierto). El viaje en jeep 4×4 desde El Cairo hasta Bahariya dura entre 3 y 4 horas por la carretera del desierto. No es recomendable adentrarse en el Desierto Blanco sin guía local y sin vehículo 4×4.

