La Ciudadela de Saladino y la Mezquita de Mohamed Alí — fortaleza y fe en El Cairo

Mezquita de Mohamed Alí en la Ciudadela de Saladino, El Cairo

Desde lo alto de la colina de Muqattam, la Ciudadela de Saladino domina el horizonte de El Cairo con la autoridad de quien lleva ocho siglos siendo testigo privilegiado de la historia de Egipto. Sus murallas de piedra caliza, sus torres almenadas y la inconfundible silueta de los minaretes de la Mezquita de Mohamed Alí forman uno de los panoramas más icónicos de la capital egipcia. Visitar la Ciudadela es recorrer en pocas horas más de 700 años de política, religión, conquista y poder.

Saladino y la construcción de la fortaleza

La Ciudadela fue mandada construir por el sultán Saladino (Salah al-Din Yusuf ibn Ayyub) en 1176 d.C., poco después de que este célebre militar kurdo de origen se hiciera con el control de Egipto y fundara la dinastía ayubí. Saladino, famoso en Occidente por haber reconquistado Jerusalén en 1187 y por su caballeroso comportamiento durante las Cruzadas, eligió la colina de Muqattam por razones estratégicas evidentes: desde su cima se controlaba visualmente todo El Cairo, el Nilo y las rutas de acceso a la ciudad.

La fortaleza fue diseñada por ingenieros militares de primera línea y dotada de sistemas de abastecimiento de agua —incluido un pozo de 87 metros de profundidad tallado en la roca, el Pozo de José— que permitirían resistir asedios prolongados. Sus murallas, de hasta 10 metros de grosor en algunos puntos, integraban tecnología defensiva aprendida en parte de los cruzados durante las guerras en Tierra Santa.

Siglos de residencia del poder

Tras la muerte de Saladino, la Ciudadela continuó siendo la sede del poder político de Egipto bajo sucesivas dinastías: los ayubíes, los mamelucos y finalmente los otomanos, que conquistaron Egipto en 1517. Durante casi 700 años ininterrumpidos —hasta que el jedive Ismail trasladó la residencia oficial al palacio de Abdeen a finales del siglo XIX— todos los gobernantes de Egipto residieron, gobernaron y en muchos casos murieron dentro de sus muros.

Los mamelucos en particular dejaron una huella arquitectónica profunda, construyendo palacios, mezquitas y madrasas dentro del recinto. Fue también en la Ciudadela donde tuvo lugar en 1811 una de las páginas más sangrientas de la historia de Egipto: Mohamed Alí, el gobernador otomano que estaba consolidando su poder personal, invitó a 470 líderes mamelucos a un banquete en la fortaleza y ordenó su masacre mientras descendían por el estrecho pasillo de acceso. Con esa «matanza de los mamelucos» eliminó de un golpe a su principal oposición y abrió el camino a la modernización de Egipto.

La Mezquita de Mohamed Alí

El elemento que hoy define visualmente la Ciudadela es la espectacular Mezquita de Mohamed Alí, construida entre 1830 y 1848 por encargo del propio gobernador que le da nombre. Su diseño se aparta radicalmente de la tradición arquitectónica islámica egipcia para abrazar el estilo otomano de Estambul: grandes cúpulas semiesféricas, un patio central porticado con una fuente de abluciones cubierta, y dos minaretes esbeltos de 82 metros que se elevan hacia el cielo como agujas de piedra.

Vista aérea de la Ciudadela de Saladino y la Mezquita de Mohamed Alí dominando el horizonte de El Cairo
La Ciudadela de Saladino y la Mezquita de Mohamed Alí dominan el horizonte de El Cairo desde lo alto de la colina de Muqattam.

El interior es igualmente impresionante. Las paredes están recubiertas de alabastro procedente de las canteras de Beni Suef, lo que da al espacio una luminosidad particular. Las cúpulas están decoradas con motivos geométricos pintados en rojo, verde y dorado. En el interior se encuentra también el mausoleo donde reposan los restos de Mohamed Alí, en un sarcófago de mármol blanco de Carrara.

Desde la terraza de la ciudadela que rodea la mezquita, la vista sobre El Cairo es simplemente excepcional: un mar de mezquitas, minaretes, edificios y autopistas que se extiende hasta donde alcanza la vista, con las pirámides de Giza asomando en el horizonte occidental en los días de cielo despejado.

Los museos de la Ciudadela

Dentro del recinto de la ciudadela funcionan varios museos que merecen una visita si el tiempo lo permite:

  • Museo Militar Nacional: instalado en el antiguo palacio harem de Mohamed Alí, recorre la historia militar de Egipto desde el Antiguo Egipto hasta el siglo XX, con especial atención a las guerras árabo-israelíes.
  • Museo de la Policía: con una colección curiosa sobre la historia de las fuerzas de seguridad egipcias.
  • Mezquita de El-Nasir Mohamed: una joya del siglo XIV con minaretes decorados con azulejos persas, vestigio de la época mameluca en el interior de la ciudadela.

Cómo visitar la Ciudadela

La Ciudadela está abierta todos los días de 9:00 a 17:00. La entrada al recinto cuesta 180 libras egipcias e incluye el acceso a la Mezquita de Mohamed Alí y al Museo Militar. La mejor forma de llegar es en taxi o mediante la aplicación Uber. Lleva ropa que cubra hombros y rodillas para acceder a la mezquita, y descálzate antes de entrar. Dedica al menos dos horas a explorar con calma el recinto completo.

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